Entre los ejemplos más sofisticados de la técnica de recorte de Klee se encuentra la acuarela "La hora fatídica del emperador". En ella, Klee empleó el recorte no para reproducir su obra, sino para intensificar su impacto temático. En la versión original, las tres figuras —el emperador, la marioneta y un pequeño gnomo— estaban dispuestas una junto a la otra, como si actuaran juntas en un escenario de marionetas. En el montaje, sin embargo, Klee las entrelazó de tal manera que el emperador y la marioneta fueron destrozados por el gnomo venenoso que se había colocado entre ellos. El emperador no solo fue derrocado, sino destruido, como una marioneta hecha estallar. La figura central ya no era el monarca, sino el gnomo, quien, como personificación de la rebelión, lo había derrocado.