Klee no mostró el mismo interés por los animales que por las plantas, aunque disfrutaba observándolos y creía ver en ellos un reflejo del comportamiento humano. Sin embargo, una especie en particular le fascinó profundamente, convirtiéndola en el tema de varias de sus obras principales: los peces. Ya en su viaje de estudios a Italia en 1901/02, visitó la famosa Estación Zoológica de Nápoles, y más tarde el acuario del Jardín Zoológico se convirtió en una parada habitual en sus visitas a Berlín. Durante su estancia en la Bauhaus, tuvo su propio acuario, que le inspiró reflexiones filosóficas y le proporcionó material visual para sus pinturas de peces y escenas submarinas. Klee también sentía interés por los peces como pescador. Sobre todo en su juventud, fue un pescador entusiasta, pero más tarde, debido a su creciente amor por los animales, moderó su afición a la caza. "Buen lugar para pescar" dista mucho de ser una representación realista. En cambio, Klee plasma su visión del agua en capas horizontales de color uniformes. En ellas se entrelazan numerosos motivos extraídos de la experiencia del pescador. Diversas estructuras acuáticas, peces, burbujas de aire: todo se agrupa alrededor de una enigmática boya de navegación con una estructura de ladrillos y un lugar de pesca. Sigue sin estar claro para quién es un buen lugar de pesca: ¿para los peces o quizás para el pescador?